INSTITUCIONAL / Historia

La historia del jardín de infantes MOTHER GOOSE (Mamá Pata) comienza a gestarse mucho tiempo atrás, cuando Eloisa Zavalia de Bradley, a los quince años empezó a trabajar en un jardincito casero que tenían dos maestras jardineras. Se llamaba "Mother Goose ". Allí nació por parte de ella una vocación muy fuerte hacia los más chiquitos y aprendió a contactarse día a día con esta maravilla de ser maestra jardinera. Las circunstancias de la vida la ayudaron de muchas maneras a formarse en esta vocación, trabajando siempre dentro de lo que es educar a los más chiquitos.
Cuando se crea el colegio Santa Inés fue la primera maestra jardinera y de la mano de su directora aprendió y amplio muchísimo sus conocimientos, desde planificación, métodos, tiempos, actividades, etc.
Acercándose el año 1990, algo en el camino de su vida cambió y comenzó a tomar forma, aquella idea remota de crear un lugar para niños en sus primeros años y acompañar dentro de sus posibilidades a los padres a desarrollar la tan linda tarea de educar.
Con la confianza puesta en la mano de Dios y el apoyo enorme de a sus padres, hermanos y marido, apareció la posibilidad de la compra de una casa en el barrio de Beccar, en la calle del Valle Iberlucea 1966, adecuada para armar este proyecto.
Con estas puertas que querían abrirse aparecieron las cosas arduas y difíciles de este camino y las maravillosas sorpresas de la vida, entre otras el encuentro con una Maestra Jardinera con experiencia, Beba Evia de Valenzuela, quien quiso acompañarla, aportando sus valiosos conocimientos, su amor a la vocación de educar, sus valores, su apertura ante las capacidades diferentes, su deseo de perfeccionarse, su apoyo y su amistad.
No se puede dejar de señalar a las Inspectoras que con su gran disponibilidad, sus consejos y su tiempo para escuchar, empujaban para que esto comenzara, paso a paso a caminar.
Así se encontraron en febrero de 1992, sin ninguna propaganda previa pero con mucha confianza, en una casita pintadita, floreada y prolijita sentadas ante una mesa esperando a los primeros timbres.
Mother Goose abría sus puertas como un servicio a la comunidad de la zona, un espacio donde por intermedio del afecto y del juego los niños pudieran aprender según sus tiempos y necesidades siendo de esta manera un verdadero puente entre sus casas y el colegio primario.
La meta principal era y sigue siendo favorecer el desarrollo ofreciendo posibilidades de juego, permitiéndoles tocar, actuar, experimentar para asegurar un aprendizaje creador que respete siempre el avanzar de lo concreto a lo abstracto, de lo simple a lo complejo, buscando sus propias soluciones a los pequeños problemas cotidianos. Sin olvidar los diferentes tiempos de maduración de cada uno, sin apresuramiento y sin competencias, respetándolo como individuo único e insustituible.
Con el paso de los años aparece la necesidad de prepararlos para ingresar a primer grado en los colegios de la zona, donde por lo general esta entrada depende de una evaluación previa.
Entonces para completar este aprestamiento que brindaba el jardín surge la importancia de abrir los talleres de ingles en el contra turno. Con gran aceptación por parte de todos los padres.
En el Mother Goose estamos convencidos de la importancia de que esta educación sea para todos, por este motivo integramos a niños con capacidades diferentes para que puedan escolarizarse con las mismas oportunidades que los demás niños.
En su gran patio cobijado por la generosa sombra de un paraíso, los chicos corren, juegan y desarrollan su motricidad, tanto durante los recreos como en las clases de educación física; siempre destacando los valores de convivencia, amistad, generosidad orden y alegría indispensables para conservar la armonía y el buen clima que se viven a diario en el jardín.









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